martes, 3 de junio de 2008

TURISMO DE EXTERIOR


La guitarra del recordado Marc Grau. Una pérdida irreparable.


Dos turistas (por cierto, muy bien conjuntados y colocados con una simetría casi perfecta) descansan en la monumental plaza Vázquez de Molina tras callejear por el casco histórico. ¿Existirá un lugar mejor para relajarse sosegadamente y dedicarse simplemente a la contemplación?.

Muchas veces yo utilizo esta grada de piedra para hacer hora si hay alguna rueda de prensa en el Ayuntamiento o simplemente para fumar un cigarrito y pensar. Andrea Pezzini, un buen amigo y uno de los gerentes de la empresa de servicios turísticos Artificis, me sorprendió un día en esa actitud. Y me dijo algo que se me quedó grabado. Quizá, el hecho de ser italiano le da una perspectiva distinta de las cosas, en lo que a verlas desde fuera se refiere. También sus muchos viajes por medio mundo y su conocimiento del sector turístico. El hecho es que me soltó: «que lujo estar ahí sentado.... y sin pagar ni un duro; en otro lugar ya te habrían cobrado». Qué verdad más grande. La costumbre nos hace no apreciar adecuadamente lo que tenemos.

5 comentarios:

AguLuna dijo...

Y que siempre se sorprenda uno con esta plaza por muchas veces que la veas. Lastima de coches siempre en medio.

Manuel Madrid Delgado dijo...

Amigo Alberto, te preguntas si existe un lugar mejor para "relajarse sosegadamente y dedicarse simplemente a la contemplación" que la Plaza de Santa María. Te garantizo que sí: muchos lugares. Porque hay lugares maravillosos en los que una iglesia no lleva cerrada 25 años durante los cuales se la ha destruído, porque hay lugares en los que los patios no se violan con armatostes para el aire acondicionado, porque hay lugares donde no se mantienen los andamios de una casa durante años y años, porque hay lugares donde no hay permanentemente coches de policía, porque hay lugares donde uno puede embelesarse con el ruido de la vida (las fuentes, los pájaros, el agua, el silencio) sin tener que aguantar coches y más coches, porque hay lugares en los que las fachadas no se taladran para colgar focos, porque hay lugares que no son aparcamientos rodeados de iglesias destruidas o palacios cerrados. Te lo garantizo y para comprobarlo no tienes más que ir a las plazas mayores de Madrid o Salamanca, a los barrios apartados de Venecia, a la Plaza Vieja de Praga, a Sepúlveda o a la Plaza de Santa María... de Baeza.

Alberto Román dijo...

Si llevas razón. Incluso en la foto se pueden ver unos de esos andamios que, según todo apunta, se harán eternos. Pero también te digo que conozco pocos lugares en los que puedas ir a partir de las 11 de la noche y disfrutarlos sólo para ti. Esto aún no está masificado ni explotado, y hay que aprovecharlo.

MANUEL dijo...

He visto pocos lugares con más gente que la Plaza de San Marcos, en Venecia. Hay algunos momentos en que andar por ella es toda una proeza, pues hay que sortear terrazas, fotógrafos, palomas y japoneses, todo ello en cantidades industriales. Y sin embargo, a partir de las diez de la noche, la plaza adquiere una dimensión mágica: unas cuantas parejas paseando, terrazas para cenar o tomar café (a precios de lugar más bello del mundo, cierto es) mientras escuchas el piano o a una banda que toca jazz, una penumbra que te transporta en el tiempo (nada de los horribles focos blancos de aquí). La plaza parece otra: las multitudes del mediodía dan paso a un recinto solitario y casi abandonado. Más o menos lo mismo he visto en la Plaza Vieja de Praga o en la Mayor de Salamanca.

Manuel Madrid Delgado dijo...

He visto pocos lugares con más gente que la Plaza de San Marcos, en Venecia. Hay algunos momentos en que andar por ella es toda una proeza, pues hay que sortear terrazas, fotógrafos, palomas y japoneses, todo ello en cantidades industriales. Y sin embargo, a partir de las diez de la noche, la plaza adquiere una dimensión mágica: unas cuantas parejas paseando, terrazas para cenar o tomar café (a precios de lugar más bello del mundo, cierto es) mientras escuchas el piano o a una banda que toca jazz, una penumbra que te transporta en el tiempo (nada de los horribles focos blancos de aquí). La plaza parece otra: las multitudes del mediodía dan paso a un recinto solitario y casi abandonado. Más o menos lo mismo he visto en la Plaza Vieja de Praga o en la Mayor de Salamanca.