Ahí va eso....
El Ayuntamiento ha sacado a subasta un poni. Lo encontró abandonado por el recinto ferial en octubre, y desde entonces se ha hecho cargo de él, albergándolo en las cuadras de la plaza de toros. El precio de salida ha sido de 600 euros (lo que ha costado su manutención a razón de 6 euros por día en pienso y forraje). Pero nadie ha pujado por él.
Así, el Consistorio convocará una nueva subasta, en este caso bajando el precio de salida hasta unos 100 euros. Imagino que, tal y como está la cosa, el concejal de Hacienda, Juan Clemente, ha dicho que hay que quitárselo de encima cuanto antes pues, a este paso y a base de 6 euros diarios, es capaz de comerse el presupuesto que hay para sacar nuevas plazas de Policía Local.
Aunque, por otro lado, el Ayuntamiento podría plantearse quedarse con este caballo en miniatura, quizá para llevar al alcalde a visitar las pedanías. Imagínense: en lugar de la Entrada de Jesús en Jerusalén sería la Entrada de Marcelino en San Miguel, aunque los habitantes de la aldea no portarían palmas, sino palos. También podría servir el poni como repuesto para cada vez que se avería un coche patrulla de la Policía Local, o para comerse las malas hierbas que aún hay en el Parque Norte. O simplemente para cagarse por las calles y contribuir al proyecto que parecen haber iniciado los perros y sus dueños (¿quién es más animal?) para cubrir completamente todas las aceras de mierda. Se aceptan otras sugerencias.
Yo he bautizado al poni con el nombre de Tristón, ya que su historia me recuerda a la del perro de peluche abandonado que salía en un anuncio. Si queréis conocer algo más sobre el poni Tristón, pinchad AQUÍ.