

Esto sí que tuvo guasa.
Bueno, vale... aceptamos Los Chichos como espectáculo... pero no musical... más bien cómico-musical. Les cuento, por si no fueron ustedes alguna de las cerca de 2.000 personas que se dieron cita el sábado en la plaza de toros:
Media hora más tarde de lo previsto, y no habiendo ya cerveza fría en la barra, aparecieron sobre el escenario. Los 80.000 vatios de iluminación y 60.000 de sonido anunciados debieron quedarse en el camino, pues en Úbeda no se vieron ni se escucharon. El sonido dejó mucho que desear, más en lo vocal que en lo instrumental, y los tres ‘dueños de la rumba’ no se prodigaron en lo que a cantar se refiere. Es más, gran parte del repertorio lo cantó el público como si de un karaoke se tratara.
Por otro lado, aunque Los Chichos se definieron continuamente como artistas, en algunos momentos parecían no serlo tanto, pues se notó cierta descoordinación, falta de ensayos, incomodidad y pocas tablas. Imagino que en ello influyó el estado de uno de ellos (quien lo viera a la mañana siguiente rondando por el Hospital de Santiago me entenderá). ¡¡¡Ah!!!, y el teclado se les apagó varias veces, sonando por los altavoces unos chispazos tremendos.
Además, pese a que recordaron varias veces que tienen más de 500 canciones en su haber, el repertorio fue pobre, faltaron muchos clásicos que ni siquiera sonaron a modo de popurrí, y perdieron demasiado tiempo hablando al público y presentando a los músicos y a todo su equipo técnico (incluso al que les graba en video y al empresario que les contrató).
Pero, a pesar de todo lo citado, la gente se fue contenta, y los ‘fallos’ no se tuvieron en cuenta o se tomaron como algo anecdótico. En este sentido, resultó una velada divertida que, de forma generalizada, todos estaríamos dispuestos a repetir.
Y es que, quien va a ver a quienes se autodenominan ‘los dueños de la rumba’, sabe de antemano lo que se va a encontrar. Eso son Los Chichos, ni más, ni menos.
NOTA: Lo mejor del concierto, sin duda, la parte cómica, estuvo en las cosas que decían al público. Para no alargar este texto, he añadido algunas en el apartado de comentarios. Pinchad si queréis leerlas.