jueves, 22 de octubre de 2009

VIOLENCIA Y HORAS DE JUZGADO


'Sumisa', de Luz Casal.


Un nuevo caso de violencia de género nos ha estremecido. Por cercano, pues ocurrió en Rus. Por brutal, pues no hay más que ver la cara de Ana en la foto que nos pasó la familia para intuir la fuerza de los golpes. Por repetitiva, pues se volvieron a dar los patrones de otros tantos casos en los que debido un episodio más salvaje de la cuenta se descubre que estuvo precedido de otros muchos golpes ocultados. Pero, sobre todo, por la juventud de los protagonistas de esta lamentable historia, 19 él y 20 ella.

Hoy nos ha tocado hacer guardia en los juzgados de Úbeda para conseguir que esta historia tuviera dos caras. Y es que no es justo que sólo hayamos podido ver la cara desfigurada de Ana, cuando la que hay que mostrar es la de su agresor. No es justo que sólo conozcamos a la víctima, quizá la única con derecho a permanecer en el anonimato aunque, junto a su familia, haya decidido lo contrario. Pero, como suele ocurrir, sólo hemos logrado la imagen de un individuo tapado por una sudadera, porque se le ha permitido un derecho a ocultarse que debió perder en el mismo momento en el que asestó el primer puñetazo. Una vez más, demasiadas molestias se han tomado en el juzgado para que no tuviéramos esa foto.

También como siempre, lo único positivo de este día ha sido poder estar con los compañeros durante las muchas horas de espera.

ÁNIMOS: Familiares y amigos de Ana, algunos citados como testigos, han aguantado estoicamente la larga jornada, apoyándose en los momentos de bajón con gestos de cariño. La madre incluso ha necesitado asistencia. Le dijeron a la víctima que estuviera puntual a las 10:15, y a pesar de su estado y el trauma por la experiencia vivida no ha declarado hasta pasadas las 12:00. Pero es que, además, no ha podido marcharse hasta las 16:45, totalmente abatida y destrozada. Así va la justicia, señores.

PRUEBA DE LUZ I: Dado que el sol se iba y venía por momentos ha sido necesario reajustar la cámara continuamente, aunque por lo menos ha servido para captar algunas estampas curiosas. Aquí tenemos a la compañera 'camarógrafa' de Canal Sur resguardada del frío. Eso sí, la cámara tenía que dejarla obligatoriamente a la intemperie. Nada de meterla en el 'zaguán', aunque la dejara enfocando hacia la calle. Otra de las tonterías a las que nos tiene acostumbrados este moderno y permisivo juzgado. Y la Guardia Civil sin quitar ojo a los 'delincuentes' de la prensa.

PRUEBA DE LUZ II: Intuimos que el acusado saldría por la puerta de atrás, por donde lo habían metido a las 10:30. Nuevo ajuste de cámara, en este caso con reflejo del fotógrafo.

PRUEBA DE LUZ III: Había un coche que estorbaba, pues ahí se debía colocar el vehículo en el que se transportaría al acusado para que no tuviera que recorrer ni un metro. Ha habido quien ha asegurado que este clásico del motor debía ser del 'Torete' o del 'Vaquilla' que quizá estuvieran también declarando en el juzgado. Al final lo han retirado, y su propietario ha resultado ser lo menos parecido al 'Torete' o al 'Vaquilla'. El secreto me lo guardo.

PRUEBA DE LUZ III: La compañera de Antena 3 nos ha hecho de modelo y ha aprovechado para expresar el cansancio que acumulábamos, el hambre y el frío que ya nos calaba hasta los huesos. Al final se ha tenido que ir antes de que la puerta se abriera, al igual que otros compañeros.

EL MOMENTO ESPERADO: Y por fin, pasadas las 17:oo, se ha abierto la puerta. Y hemos conseguido la bonita imagen de una sudadera verde agua con rayas oscuras. ¿Esto que era, una vista judicial o un desfile de Zara?.

SE ACABÓ: Tras permanecer en el juzgado desde las 10:30 de la mañana, el juez ha decretado el ingreso en prisión. Hasta la vecina que se ha asomado detrás se ha quedado pasmada con la agilidad de la justicia. Y seguramente se ha preguntado: ¿dónde habrá comprado esa sudadera tan bonita?. Y eso ha sido todo, amigos.

2 comentarios:

Manuel Madrid Delgado dijo...

Describes a la perfección el despropósito que es la "justicia" en España. Y es un despropósito de tal dimensión, que en realidad si no queremos convertirnos en canallas deberíamos encontrar otro nombre para designar a esa patética parte del Estado: llamarla justicia me parece una ofensa a la justicia real y, desde luego, un insulto a las personas que a través de los tiempos se han dedicado a defender a las víctimas de cualquier crimen, su dignidad, sus derechos, su integridad moral. La justicia española no es sólo que sea lenta, patética y absurda, es que además y sobre todo es esencialmente injusta.
Un saludo.

Pedro dijo...

Que hagan una rampa de una vez a la entrada de comisaria si tan estrictos son...y no hagan que gente en silla de ruedas tenga que ir a Linares a renovarse el DNI